[REQ_ERR: 403] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. CARNE DE CERDO EN EL HORNO CON QUESO Y TOMATES – Defnetly

PREPARACIÓN PASO A PASO
Tiempo de cocción: 1 hora
PASO 1:
Paso 1.
¿Cómo hacer carne de cerdo al horno con queso y tomate? Prepare los ingredientes necesarios. Elija carne de cerdo sin huesos. Es conveniente utilizar un jamón de cerdo o carbonato. La crema agria puede tener cualquier contenido de grasa. Utilice el tipo de queso que prefiera.

PASO 2:
Paso 2.
Cortar la carne de cerdo a través de las fibras en porciones de unos 1-1,5 cm de grosor y golpear ligeramente con un mazo de cocina.

PASO 3:
Paso 3.
Cualquier fuente de horno resistente al calor es buena para hornear. Lubricar el molde con aceite vegetal y colocar las chuletas de carne en él. Espolvorear con sal y especias. La pimienta molida será suficiente como especia.

PASO 4:
Paso 4.
Rallar el queso en un rallador. Reservar un poco por separado para espolvorear. Picar finamente el perejil. Pelar los ajos y pasarlos por la prensa. Mezclar el queso, la crema agria, el perejil y el ajo.

PASO 5:
Paso 5.
Extienda la mezcla de queso resultante de manera uniforme sobre los trozos de carne preparados.

PASO 6:
PASO 6.
Lavar los tomates y cortarlos en círculos. Repartir los tomates en rodajas sobre la carne.

PASO 7:
PASO 7.
Espolvorear el queso rallado reservado por encima. Introducir la carne en el horno precalentado a 180 grados durante 35-40 minutos. Al hornear, utilice su horno como guía.

PASO 8:
Paso 8.
Durante este tiempo, el jugo aparecerá en el molde y parte de él tendrá tiempo de evaporarse. El queso no sólo se derretirá sino que también se dorará ligeramente. Sacar la carne lista del horno y servirla caliente. Que lo disfrutes.

Se puede utilizar cualquier otra carne en este plato aparte de la de cerdo. Tenga en cuenta que el tiempo de cocción, el sabor y el contenido calórico del plato cambiarán. Por ejemplo, la carne de vacuno tarda más en cocinarse que la de cerdo y la de pollo o pavo menos.

Se puede utilizar cualquier tipo de queso -duro, semiduro, blando, tipo mozzarella-. Lo principal es que sea sabroso, de buena calidad, sin sustitutos de la grasa láctea y que se derrita bien.